martes, 11 de febrero de 2014

DEL BOSQUE MARTIANO A SU MUSEO


Rafael Rodríguez Ortiz comenzó a relacionarse con la historia de su patria: Cuba, la de su ariguanabo y con la obra martiana; dedicó parte de su vida a hacerlo de manera autodidacta y hoy se siente satisfecho de lo que ha sucedido, su pasión se refleja en la actividad desarrollada que todos contemplamos: el Bosque Martiano.
El diario de campaña de Martí, de Cabo Haitiano a Dos Ríos, llego a manos de este estudioso martiano, que siendo hijo del campo y enamorado de la naturaleza, sintió inspiración para crear el Bosque Martiano del Ariguanabo. Siendo una tarea muy difícil, tuvo un apoyo muy grande, en un primer momento del profesor Odilio González, que dirigía el Ateneo del Ariguanabo, donde también Rafael formaba parte, le abrió la institución para divulgar la obra del diario de campaña, para hacer posible la creación del bosque. También estuvo acompañado por su hermano Erquidio Rodríguez Ortiz, que lo cogió del brazo y lo llevo a los lugares más intrincados, donde nadie imaginaba que se pudiera alcanzar, a buscar plantas que ya no existen, algunas pudiera decirse que son fósiles, y en el lugar que era vertedero de basura, pero con una tierra muy fértil, y cerca del pueblo, pues se creó la obra donde los estudiantes, niños y jóvenes, las personas adultas, las familias, se acercan día a día, a conocer esta parte del Héroe Nacional.

La institución fue inaugurada oficialmente el 19 de mayo de 1994 para conmemorar el 99 Aniversario de la caída en combate de José Martí. Actualmente el sitio cuenta con todas las especies mencionadas por Martí en su diario, y presenta un gran impacto social, miles de personas han visitado el bosque, por eso en su devenir alcanza mayores logros, premios y reconocimientos. El lugar cuenta también con grandes piedras, casi imposibles de trasladar, que sin objetivos de ornamentación, cada una de ellas lleva un mensaje, transmite un pedacito de historia, enseñan como maestras y profesoras.
Pero, ¿qué instrumentos acompañaron a Felo, como es conocido por todos en el municipio, para la creación de la obra? Años más tardes, el divulgador de la obra martiana comenzó a guardar los instrumentos cuando ya iban careciendo de utilidad y se iban reemplazando por otros, así guardo todos los instrumentos utilizados para hacer el bosque martiano. 

De esta manera Rafael decidió hacer, el museo del bosque martiano, y gracias al gran apoyo que siempre ha tenido por parte de su familia, tuvo la idea de hacer el museo en el patio de su casa, y se cumplió. Las personas quieren saber de dónde surgió el bosque martiano, y este patio es un lugar también de visita, demostrando cómo surgió cada planta en el sitio martiano, encontrándose con la Coa que abrió decenas y decenas de huecos para sembrar las posturas o echar la semilla, el instrumento con que se hizo la cerca, entre otros valiosos objetos. Era necesario dar a conocer cómo se realizó esta obra que hoy todos admiramos y protegemos. 

También en el patio se encuentran sembradas plantas ornamentales y medicinales, el tilo, el orégano, la hierba buena. Un día Adolfo Rodríguez Nodal jefe del grupo de la agricultura urbana y suburbana visito la casa de Felo quedándose impresionado con esta nueva obra, declararon este jardín campesino, el Museo del Bosque Martiano, Excelencia Nacional.

Se pueden observar además otros instrumentos como un fusil, un machete, cadenas de esclavos, herraduras, que le fueron donados, todos de gran importancia para la historia pero sobre todo el lugar presenta un gran valor para la agricultura. Por eso dice Rafael que “Hemos dado un ejemplo muy importante de que Cuba puede ser forestada y reforestada de todas las especies que nosotros queremos, que sea correcto sin importar el lugar…”
Por otra parte José Martí dijo: “Dos madres tienen los hombres: la naturaleza y las circunstancias”. 


Meylin Pérez Guzmán


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