Rafael
Rodríguez Ortiz comenzó a relacionarse con la historia de su patria: Cuba, la de
su ariguanabo y con la obra martiana; dedicó
parte de su vida a hacerlo de manera autodidacta y hoy se siente
satisfecho de lo que ha sucedido, su pasión se refleja en la actividad
desarrollada que todos contemplamos: el Bosque Martiano.
El
diario de campaña de Martí, de Cabo Haitiano a Dos Ríos, llego a manos de este estudioso
martiano, que siendo hijo del campo y enamorado de la naturaleza, sintió
inspiración para crear el Bosque Martiano del Ariguanabo. Siendo una tarea muy difícil,
tuvo un apoyo muy grande, en un primer momento del profesor Odilio González,
que dirigía el Ateneo del Ariguanabo, donde también Rafael formaba parte, le abrió
la institución para divulgar la obra del diario de campaña, para hacer posible
la creación del bosque. También estuvo acompañado por su hermano Erquidio Rodríguez
Ortiz, que lo cogió del brazo y lo llevo a los lugares más intrincados, donde
nadie imaginaba que se pudiera alcanzar, a buscar plantas que ya no existen,
algunas pudiera decirse que son fósiles, y en el lugar que era vertedero de
basura, pero con una tierra muy fértil, y cerca del pueblo, pues se creó la
obra donde los estudiantes, niños y jóvenes, las personas adultas, las
familias, se acercan día a día, a conocer esta parte del Héroe Nacional.
La
institución fue inaugurada oficialmente el 19 de mayo de 1994 para conmemorar
el 99 Aniversario de la caída en combate de José Martí. Actualmente el sitio
cuenta con todas las especies mencionadas por Martí en su diario, y presenta un
gran impacto social, miles de personas han visitado el bosque, por eso en su
devenir alcanza mayores logros, premios y reconocimientos. El lugar cuenta también
con grandes piedras, casi imposibles de trasladar, que sin objetivos de
ornamentación, cada una de ellas lleva un mensaje, transmite un pedacito de
historia, enseñan como maestras y profesoras.
Pero,
¿qué instrumentos acompañaron a Felo, como es conocido por todos en el
municipio, para la creación de la obra? Años más tardes, el divulgador de la
obra martiana comenzó a guardar los instrumentos cuando ya iban careciendo de
utilidad y se iban reemplazando por otros, así guardo todos los instrumentos
utilizados para hacer el bosque martiano.
De
esta manera Rafael decidió hacer, el museo del bosque martiano, y gracias al
gran apoyo que siempre ha tenido por parte de su familia, tuvo la idea de hacer
el museo en el patio de su casa, y se cumplió. Las personas quieren saber de dónde
surgió el bosque martiano, y este patio es un lugar también de visita, demostrando
cómo surgió cada planta en el sitio martiano, encontrándose con la Coa que
abrió decenas y decenas de huecos para sembrar las posturas o echar la semilla,
el instrumento con que se hizo la cerca, entre otros valiosos objetos. Era
necesario dar a conocer cómo se realizó esta obra que hoy todos admiramos y
protegemos.
También
en el patio se encuentran sembradas plantas ornamentales y medicinales, el
tilo, el orégano, la hierba buena. Un día Adolfo Rodríguez Nodal jefe del grupo
de la agricultura urbana y suburbana visito la casa de Felo quedándose
impresionado con esta nueva obra, declararon este jardín campesino, el Museo
del Bosque Martiano, Excelencia Nacional.
Se
pueden observar además otros instrumentos como un fusil, un machete, cadenas de
esclavos, herraduras, que le fueron donados, todos de gran importancia para la historia
pero sobre todo el lugar presenta un gran valor para la agricultura. Por eso
dice Rafael que “Hemos dado un ejemplo muy importante de que Cuba puede ser
forestada y reforestada de todas las especies que nosotros queremos, que sea
correcto sin importar el lugar…”
Por
otra parte José Martí dijo: “Dos madres tienen los hombres: la naturaleza y las
circunstancias”.
Meylin Pérez Guzmán
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